El Cabildo General aprueba la renovación del hábito como expresión de identidad, tradición y carisma franciscano
En el Cabildo General celebrado el pasado 17 de enero, los hermanos aprobaron por mayoría el cambio del hábito de nazareno de la Cofradía, culminando así un proceso de estudio y reflexión orientado a reforzar la imagen externa de la Hermandad y su forma de presentarse durante la Estación de Penitencia.
El nuevo hábito ha sido diseñado por el artista malagueño Curro Claros, fruto de un riguroso trabajo artístico que ha tenido en cuenta la historia de la Cofradía, sus distintas etapas y la necesidad de ofrecer una imagen coherente, reconocible y fiel a su identidad actual. La propuesta responde a criterios de tradición, funcionalidad y coherencia estética, incorporando elementos propios del carisma franciscano sin renunciar a la personalidad que define a la Hermandad cada Domingo de Ramos.
Desde el punto de vista técnico, el hábito queda configurado por una túnica de sarga en color blanco roto o marfil, enriquecida con mangas y botonadura forradas en terciopelo marrón, que aportan contraste y solemnidad al conjunto. Se completa con cíngulo de color marrón, con nudos y borlas, y capa del mismo tejido y tonalidad, en la que figura bordado en color marrón el abrazo franciscano, símbolo inequívoco del carácter espiritual de la Corporación. El conjunto se remata con antifaz de terciopelo marrón, incorporando en el pecho el bordado en plata de la cartela y la jarra, elementos centrales de la identidad de la Hermandad.
El diseño aprobado ofrece una imagen más homogénea y cuidada, manteniendo el color marrón como seña identificativa, y estableciendo una clara diferenciación con el hábito de monaguillo, que se mantiene sin modificaciones.
Dios mediante, la Junta de Gobierno se encuentra ya trabajando en la planificación económica, organizativa y normativa necesaria para su correcta implantación, con el objetivo de que este nuevo hábito acompañe dignamente a la Hermandad en su caminar futuro, fiel a su historia y a su vocación de servicio y humildad cristiana.
