La Hermandad aprueba en Cabildo General la reestructuración de su escudo como evolución de su identidad y reflejo de su carisma franciscano

En la tarde del pasado 17 de enero, reunidos los hermanos en Cabildo General, fue aprobada la reestructuración del escudo de la Hermandad, dando así luz verde a un proyecto largamente meditado que supone un paso firme y significativo en la evolución de su identidad corporativa.

El nuevo escudo es fruto de un profundo proceso de estudio, reflexión y creación artística, desarrollado en estrecha colaboración con el artista Curro Claros, con el objetivo de representar de manera más clara y ordenada los Sagrados Titulares, el misterio del Lavatorio y el carisma franciscano que define a la Corporación.

El diseño adopta un lenguaje barroco, caracterizado por el tratamiento de volúmenes, relieves y una cuidada ornamentación vegetal, así como por un elaborado juego de luces y sombras que aporta al conjunto una mayor fuerza visual, presencia y riqueza estética. En el eje central de la composición se sitúan la jarra y la palangana, reafirmándose como símbolo principal del misterio del Lavatorio y del gesto de humildad y servicio de Cristo.

La composición se completa con la presencia de ángeles de anatomía más realista y expresiva, junto a dos cartelas ornamentales de profundo contenido simbólico: el pelícano, en alusión a María Santísima del Amor Fraterno, y el abrazo franciscano, como signo inequívoco del espíritu y las enseñanzas de San Francisco de Asís.

Este nuevo escudo no supone una ruptura con la historia de la Hermandad, sino que se presenta como una evolución natural y coherente, ordenando los elementos existentes y ofreciendo una composición unitaria que refuerza su significado, llamada a acompañar a la Corporación en su caminar futuro, fiel a sus raíces y a su vocación evangelizadora.