Con la llegada de la Pascua de Resurrección, tras haber vivido intensamente la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, la Real, Sacramental y Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad en el Lavatorio a sus Discípulos, María Santísima del Amor Fraterno y San Francisco de Asís desea expresar públicamente su agradecimiento por todo lo vivido durante el pasado Domingo de Ramos 2026.

Una jornada marcada por la fe, la emoción y el recogimiento, en la que pudimos contemplar nuevamente a Nuestro Padre Jesús de la Humildad recorriendo las calles de Cabra y repartiendo amor desde la humildad que define el misterio de nuestra corporación.

El primero de los agradecimientos va dirigido a todos los hermanos que participaron en la Estación de Penitencia, así como a aquellos que, aun no pudiendo acompañarnos físicamente, estuvieron unidos espiritualmente a nuestra Hermandad durante toda la jornada. De manera especial, quedará en la memoria el emotivo momento vivido ante el Santísimo Sacramento, uno de los instantes más significativos y recogidos de nuestra salida procesional.

La Hermandad quiere agradecer igualmente el enorme trabajo realizado durante los días previos y posteriores por todos aquellos hermanos que han participado en las labores de montaje y desmontaje del paso, especialmente al equipo de priostía, por su esfuerzo constante, silencioso y entregado. Gracias a su dedicación y compromiso es posible preparar con el mayor cuidado cada Domingo de Ramos.

Nuestro agradecimiento también a la Banda de Cornetas y Tambores Coronación de Campillos (Málaga), que ha cumplido ya veinte Domingos de Ramos junto a nuestra Hermandad, acompañando con sus sones y su entrega el caminar de Nuestro Padre Jesús de la Humildad. Dos décadas de unión, cariño y compromiso que forman ya parte de la historia de nuestra corporación.

Del mismo modo, la Hermandad agradece a la Agrupación General de Hermandades y Cofradías de Cabra su excelente labor organizativa y el trabajo conjunto desarrollado para que toda la jornada transcurriera conforme a lo previsto.

Asimismo, queremos mostrar nuestro agradecimiento a la Parroquia de la Asunción y Ángeles, que durante estas semanas se ha convertido en la casa de nuestra Hermandad. Y de forma muy especial, a nuestro querido sacristán Joaquín, por su disponibilidad constante, su entrega silenciosa y el cariño con el que cuida cada día del Señor y de todos nosotros.

El Domingo de Ramos vuelve a recordarnos el verdadero sentido de nuestra fe: una Pasión y Muerte que culmina en la alegría de la Resurrección. Porque Cristo vive, y en Él todo cobra sentido.

Nuestro Padre Jesús de la Humildad, lavando los pies a sus discípulos, continúa enseñándonos que la verdadera grandeza nace siempre desde la humildad y el servicio.

Paz y Bien.